viernes, diciembre 08, 2006

La aventura del cuerpo muerto

Don Quijote y Sancho Panza se hallan en camino porque buscan una venta donde pueden pasar la noche. Cuando la noche llega ven numerosas luces que parecen a Don Quijote y a Sancho Panza ser estrellas y que les aterrorizan. Aquellas luces resultan ser unos hombres a caballo en camisas largas que llevan hachas encendidas en sus manos y otros seis hombres a pie que llevan una litera. Todas estas figuras tienen aspecto de luto. Don Quijote se acuerda de una de las aventuras de sus libros y piensa que algún caballero mal herido o muerto, cuya venganza a él está reservada, está en la litera. Por eso Don Quijote quiere parar a los caballeros encamisados y les pide sus nombres y su destino. Sobre todo quiere saber lo que llevan en la litera. También dice que quiere vengarles de alguna ofensa que se les ha hecho o castigarles si han hecho algún mal, porque así es la ley de la caballería. Pero los encamisados no quieren detenerse y proporcionar las informaciones que Don Quijote les pide, porque tienen prisa. Don Quijote se enfurece y les grita que se detengan. Una mula se asusta y tira al suelo a su dueño. Un mozo empieza a insultar al caballero, de modo que éste ataca a los enlutados dándoles una paliza. Todos los hombres huyen excepto él que está en el suelo. Don Quijote se acerca al hombre caído, que se llama Alonso López. Éste le explica a Don Quijote que los encamisados son gente de paz sin armas, sacerdotes que vienen de la ciudad de Baeza y van a Segovia acompañado a un cuerpo muerto que se encuentra en aquella litera. Y añade que el muerto es de un caballero que murió a causa de una enfermedad. Entonces Sancho Panza presenta a Don Quijote al pobre sacerdote. No sólo habla del famoso Don Quijote de la Mancha sino que también le da el mote «Caballero de la Triste Figura». Según Sancho este nombre describe el triste aspecto de su amo porque es tan delgado y sin muelas. El sacerdote dice que no puede moverse porque tiene la pierna rota. Don Quijote le pide perdón y con la ayuda de Sancho le pone sobre su asno para que pueda seguir a sus compañeros. Luego Don Quijote y Sancho Panza continúan su camino. Encuentran una valle hermosa donde pueden descansar y comer. Pero notan que no tienen ni vino ni agua para beber.